No me importa si tu voz recorre de una punta a otra del bar o del país, me importa lo que dices.
Mostrando entradas con la etiqueta Incresa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Incresa. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de agosto de 2012

Francisco Bellido, mito anónimo del fútbol

El fútbol fuera de los focos es más romántico, más humano. Lejos de las peleas por los derechos televisivos y noticias que no son noticia, podemos encontrar historias de amor entre personas y este deporte. Puede que no nunca sean protagonistas en tertulias de medio pelo, pero merecen ser igualmente explicados. Hace unas semanas tuve el placer de conversar con Francisco Bellido, uno de los protagonistas de estas historias anónimas, en las que la persona trasciende más allá del nombre. Ahora se retira a los 40 años después de ser el alma de la Incresa, el equipo del barrio del Canal de Molins de Rei, y quiero que la historia de este mito anónimo del fútbol también se guarde en este blog.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Adiós a la comarca roja

Nací y crecí en Molins de Rei, una localidad de la comarca del Baix Llobregat, hasta ayer uno de los grandes bastiones de los votantes de "izquierda" en Catalunya. Mi comarca ha cambiado de color, ahora ya no es roja en el mapa electoral catalán. Como todo el resto de comarcas ahora es azul y apoya mayoritariamente al centro derecha nacionalista.

Campanya socialista a l'Incresa
En gran parte, pasé mi niñez en uno de los barrios de este pueblo, el Barri del Canal, o como lo conocemos coloquialmente, la Incresa. Este nombre, Incresa, era el nombre de la constructora que edificó gran parte del barrio. Una de las construcciones más emblemáticas son los llamados "bloques de diez". Estos no destacan por su hermosura, ni por su estilo arquitectónico, son simplemente unos pisos de diez plantas. Su construcción data de los años de gran inmigración de diversos puntos de España a Catalunya. Por allí han pasado centenares de familias murcianas (Molins de Rei es un pueblo hermanado con Lorca), andaluzas, gallegas, que soñaban con un lugar para vivir con dignidad y trabajo.

Mucha de esta gente que ha ocupado los bloques de diez durante las décadas de los setenta y ochenta ahora han abandonado el barrio. Una vez consiguieron ese lugar para vivir con dignidad, decidieron seguir soñando. Esta vez, con comprarse el coche del jefe y tener el mismo horario que él. Estos bloques no están vacíos ahora, están más llenos que nunca. La historia se repite. Familias que buscan un lugar digno para hacer que su familia pueda vivir con dignidad y trabajo, esta vez estas provienen de Ecuador o Marruecos.

Para los que marcharon de los bloques de la Incresa, los años 90 han sido algo parecido a un sueño. Años de frenesí. Se compraban casas, no para vivir, sino para intentar especular con ellas, abrían negocios dónde no tenían que aguantar a ningún jefe, veraneaban en Benidorm dejando a los abuelos en la Alpujarra. Se estiró tanto de la cuerda que esta ha cedido, se ha roto. Despertaron. La crisis estalló y les ha petado en la cara a la mayoría. Las casas no se venden, las empresas no tiran para adelante y los que han ido escalando en su puesto de trabajo de toda la vida, se han visto en la calle firmando el pacto del hambre.

Los resultados de ayer en el Baix Llobregat demuestran que la gente no quiere afrontar la realidad. Prefieren vivir de sueños y comer de algo. El adiós a la comarca roja es una apuesta de la gente humilde en su afán por dejar de serlo algún día.